Reseña: Grumo y Mosquito

Título: Grumo y Mosquito
Autor: Borja Alonso Alonso
Género: Novela humorística
Editorial: Autopublicado

 

 

 

 

 

 


Borja Alonso sorprende a los lectores con su obra Grumo y Mosquito.

Podría decirse que se trata de una obra de teatro en cuatro actos que respira originalidad desde el principio o quizás que es una novela disfrazada de obra de teatro que termina atrapando a su lector.

En todo caso, su buena narración provoca el disfrute página tras página.

Dos personajes de lo más variopinto, Grumo y Mosquito, intentan atracar una botica a punta de espada. La jugada les sale mal cuando la Vieja Boticaria, una luchadora nata, pone en alerta a todo el vecindario y éstos se ven obligados a encerrarse en la botica junto a ella y su nieta.

Si bien el título ya llama la atención, aún lo hace más su historia narrativa y es que con tan solo cuatro personajes principales, su autor conforma una historia atestada de diálogos divertidos y descripciones de escena de lo más especiales.

 

 

Es llamativa la sensibilidad con la que se abre cada acto. Sus oraciones largas muestran la seriedad de un asunto que podría terminar mal para sus personajes.

“Noche cerrada sin lunas. Oscuridad rota por las rendijas de luz del portón y el ventanuco de encima, que dejan pasar las juguetonas llamas que la guardia de su Excelencia ha colocado fuera”.

En las noventa páginas que constituyen la obra se pueden ver reflejados multitud de temas que al lector pueden interesar y que la hace más cercana. Amoríos, fantasía, decepciones, miseria y absurdez hacen que su lectura transporte al lector a la época cervantina en la que el antihéroe es el protagonista de la historia y al que se le acaba tomando cariño.

“Es buen chico. Un poco impetuoso e ingenuo, pero en el fondo tiene buen corazón. De crío vivó cosas jodías, se lo digo yo. Su padre palmó en la trena ¿sabe? Yo le debía una vida, así que no me quedó otra que acabar criando a su chiquillo”.

La imperfección, la crítica social y los estamentos se reflejan en cada una de las conversaciones que los personajes intercambian.

Un perfecto nexo de unión entre realidad y ficción. Una obra cargada de vocabulario culto que encaja a la perfección con la simplicidad psicológica de los personajes y que provoca esa cercanía y afecto hacia ellos.

“La gente no tiene lo que se merece, sea bueno o malo. El mundo es injusto, pero mire a esos dos. A veces, el sol se asoma y brilla”.

Ese tono humorístico colmado de inteligencia que hace recordar otras obras de teatro como La estanquera de Vallecas. La inexperiencia, la inocencia y la poca pericia de esos atracadores al estanco que evocan a Mosquito y Grumo, los aspirantes a criminales más bonachones de la zona.

En resumidas cuentas, su autor pinta un lienzo aparentemente sencillo pero que pesa sobre los hombros de esos personajes que viven en la miseria y que no ven oportunidad de evolución.

 

Jessica García
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